
Washington, D.C., 9 de febrero de 2026.
El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a colocarse en el centro de la controversia tras la publicación de un mensaje en redes sociales que fue señalado por líderes políticos, organizaciones civiles y usuarios como racista y xenófobo, al hacer generalizaciones ofensivas contra comunidades migrantes y minorías étnicas.
El mensaje, difundido a través de su plataforma digital y replicado en otras redes, generó una oleada de reacciones inmediatas. Diversas voces denunciaron que el lenguaje utilizado refuerza estereotipos negativos y fomenta la polarización social en un contexto político ya marcado por tensiones raciales y migratorias.
Organizaciones defensoras de derechos humanos advirtieron que este tipo de expresiones, provenientes de figuras con alta visibilidad pública, normalizan discursos de odio y pueden derivar en actos de discriminación o violencia. Legisladores del Partido Demócrata exigieron responsabilidad y recordaron antecedentes similares durante su presidencia, cuando declaraciones del mismo tono provocaron condenas internacionales.
Desde el entorno del exmandatario, se argumentó que el mensaje forma parte de una crítica política y de su postura histórica en materia de seguridad e inmigración, rechazando que exista una intención discriminatoria. No obstante, analistas políticos subrayaron que el impacto del discurso trasciende la intención declarada y se mide por sus efectos en la opinión pública.
El episodio se suma a una larga lista de publicaciones polémicas que han acompañado la trayectoria política de Trump, reafirmando su estrategia de comunicación confrontativa y manteniéndolo como una figura central del debate público en Estados Unidos.
