
Ciudad de México, 5 de diciembre de 2025.
El país despide hoy a uno de los arquitectos del humor televisivo nacional. Eduardo Manzano, comediante, actor y figura central del entretenimiento mexicano, falleció a los 87 años, según confirmó su hijo mediante un mensaje que conmocionó al gremio artístico y al público que lo acompañó durante más de seis décadas.
Su trayectoria se convirtió en parte esencial de la memoria colectiva: Manzano formó, junto con Enrique Cuenca, el histórico dúo Los Polivoces, responsables de transformar la comedia en México con personajes que retrataron, con ingenio y sátira, a la sociedad de su época. Entre sus creaciones más emblemáticas destacan Gordolfo Gelatino, Don Teofilito, La criada Dolores y El Comanche, todos convertidos en referentes culturales que permanecen vivos incluso entre quienes no vivieron su auge televisivo.
Nacido el 18 de julio de 1938 en la Ciudad de México, Eduardo Manzano fue parte de una generación pionera que cimentó el estilo humorístico que dominaría la pantalla chica durante la segunda mitad del siglo XX. Su habilidad para construir personajes con identidad, voz y gestualidad propias lo posicionó como uno de los comediantes más versátiles y respetados de su tiempo.
En pleno siglo XXI, Manzano experimentó un renacimiento artístico con su participación en la serie Una Familia de Diez, donde interpretó al carismático Don Arnoldo López, papel que lo llevó a conectar con nuevas audiencias y reafirmó su vigencia en un panorama televisivo completamente distinto al de sus inicios.

La noticia de su fallecimiento toma especial relevancia luego de los rumores difundidos en meses pasados sobre su salud, los cuales fueron desmentidos por su familia. Hoy, sin embargo, el anuncio es definitivo y ha generado una oleada inmediata de homenajes, mensajes de despedida y reconocimiento a su legado.
Eduardo Manzano deja una carrera construida sobre disciplina, creatividad y una capacidad excepcional para convertir la observación social en humor inteligente. Es recordado como parte de una élite histórica junto a figuras como Chespirito, Viruta y Capulina, Héctor Lechuga y “El Loco” Valdés. Su trabajo no solo marcó a su generación, sino que configuró la forma en que los mexicanos entendieron la comedia televisiva.
Su hijo resumió su partida con una frase que ya circula ampliamente: “El escenario de la vida ha bajado el telón.”
Hoy, México despide a un actor que dejó luz, risas y una escuela de comediantes que crecieron viéndolo.
